Trastronos alimentarios: Cuales son sus sintomas y como combatirlos (II)

Desafortunadamente los trastornos alimenticios son cada vez más frecuentes en nuestra sociedad. Los excesos nunca nos llevan por buen camino, y esta idea también alcanza la comida. Vivimos rodeados de alimentos y expuestos a los bombardeos habituales en nuestra sociedad: la publicidad, los supercombos, los menúes, las tentaciones, las comidas hipercalóricas...Todo nos invita a comer. A la vez, estamos invadidos por el "no se puede" por las privaciones de los ayunos desmedidos, las dietas, las propuestas light, los modelos de hiperdelgadez, los libros, los cosméticos y los miles de tratamientos para estar cada día más delgados. Pero ¿de qué manera estamos eligiendo alcanzar un cuerpo y una menta sanos y equilibrados? En nuestra conducta está la clave. Seguimos viendo como se pueden tratar estos desórdenes alimentarios. Cómo revertir los desórdenes alimentarios Dada la complejidad del problema, el tratamiento debe ser mutidisciplinario: seguimiento médico para la dieta, apoyo psicológico, actividad física y acompañamiento familiar. Es importante trabajar en las aspiraciones personales del paciente, para poder definir y visualizar quien quiere ser física y emocionalmente, así como su estado de salud y el tipo de vida que quiere llevar. Podemos aprender a tomar en serio nuestra necesidad de comer, porque las necesidades, ya sean físicas o emocionales, valen la pena, son importantes y tienen sentido. Es la negociación de las necesidades de nuestra propia humanidad, o la aversión a ellas, lo que conduce a la autodestrucción, a la dependencia y, en definitiva, al trastorno alimentario. Estas enfermedades están expresando que algo nos pasa, y que proviene de antes. Por eso, a la hora de encarar un tratamiento, las actitudes que suman son de toda la familia, de todo el entorno. Cuando más amor te den, más te apoyen, más te contengan, mejor vas a superarlo. Disfruta cada instante Un vida saludable se vincula a la comunicación, a colmarla ya de comida innecesaria, sino de proyectos y experiencias positivas. La manera en la que comemos no es más que un reflejo de cómo vivimos. Quienes somos se revela en todo lo que hacemos. Nadie es perfecto, pero podemos vivir y disfrutar en el empeño: vivir bien, alimentarnos con atención, con la conciencia de que lo que comemos formará parte de nosotros, así como nuestras experiencias pasan a formar parte de nuestra vida.