El cancer de pulmon y el tabaco

Afortunadamente, la detección precoz del cáncer de pulmón supone una posibi- lidad de curación de hasta un 80%, de ahí la importancia de acudir al especialista antela presencia de alguno de sus síntomas característicos. El hecho de que el 90% de los casos de cáncer de pulmón se registren en personas que fuman deja poco lugar a la duda.
Está demostrado que el humo de los cigarrillos contiene agentes químicos que dañan la estructura genética (ADN). Este daño celular es el responsable de que las células pulmonares crezcan fuera de control, se agrupen y formen tumores malignos. Su incidencia a nivel orgánico es tal que no importa qué cantidad se fume al día: si sólo es un cigarrillo, el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón es mayor que en un no fumador. Y es que se puede asegurar que el tabaco es un "arma letal". Por ejemplo, se ha demostrado que unos 50 compuestos químicos que se encuentran en el humo son cancerígenos.
La nicotina, en sí misma, tiene un largo historial de efectos nocivos en el organismo: produce un tipo de adicción con efectos similares a los de la cocaína y la heroína, crea casi total dependencia física y psicológica y produce síndrome de abstinencia cuando el cuerpo deja de recibirla. Por otro lado, la creencia común de que el tabaco rubio es más suave y menos peligroso que el negro es totalmente errónea: no sólo es igual de nocivo, sino que, además, presenta más alquitranes cancerígenos.