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tratamientos cancer de mama



El cáncer de mama se cura en más del 70% de los casos, entendiendo la curación como permanecer libre de la enfermedad al cabo de diez años de la aparición del tumor o fallecer debido a otra causa. Sin llegar a este paso, la prevención y diagnóstico temprano es de vital importancia. Todas las mujeres debemos tomar medidas de prevención mediante el autoexamen mamario y la consulta médica, al menos una vez al año. A continuación los especialistas nos explican como hacerse un autoexamen mamario.

Observación

1. Delante de un espejo, con los brazos a ambos lados del cuerpo, observa la simetría de tus pechos, contorno, tamaño y piel. Busca zonas enrojecidas, escamas, bultos y si los pezones están retraidos.

2. Repite la operación, pero con los brazos sobre el cuello, los cual hará que tus senos también se eleven un poco. En esa posición, comprueba que no existe ningún bulto u hoyuelo.

Nota: Estas recomendaciones han sido extraídas de las asociaciones médicas americanas y europeas contra el cáncer. Primero hazlas de pie frente a un espejo, luego, tumbada.

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aunque las medidas de prevención que se pueden tomar para evitar el cáncer de mama tienen un impacto limitado, has de saber que siempre podrás hacer algo para prevenir el riesgo: optar por un estilo de vida saludable, sin tabaco, con ejercicio y buenos hábitos. Hoy seguiremos hablando sobre los factores que incrementan la posiblidad de padecer cáncer de mama.


Mamografía, a partir de los 50 años

 

 

La radiografía de mama es un buen método para la detección precoz y, al igual que la resonancia magnética, ha mejorado significativamente el pronóstico de la enfermedad, pero su edad de aplicación y periodicidad se debaten dentro de la comunidad médica, debido, entre otras cosas a que supone una irradiación del pecho, que es un factor de riesgo. Aunque algunos expertos aconsejan realizarla a partir de los 40 o 45 años, su beneficio no está probado. En cambio, está fuera de duda que conviene realizarla cada uno o dos años entre los 50 y 65 años de edad.

Autoexploración y exploración

Dado que no es nociva, como norma general se recomienda a las mujeres en edad fértil autoexplorarse los pechos coincidiendo con cada menstruación, y a las mujeres posmenopáusicas, una vez al mes. También es importante acudir al médico una vez al año, para una revisión ginecológica completa.

Cuando saltan las señales de alarma

No hay que perder tiempo. Es importante acudir al médico lo antes posible en cuanto notes la presencia de un nódulo, un enrojecimiento o retracción de la piel o alteraciones en el pezón con algún tipo de secreción, por mínimas o inofensivas que te parezcan estas alteraciones.

Sobrepeso: el enemigo n°1

Una vez que la mujer deja de tener la regla, la cantidad de grasa que acumula en su cuerpo está relacionada con la incidencia de cáncer de mama. Cuanta más grasa tiene la mujer, más estrógenos se producen, exponiendo a la mama a una mayor cantidad de estas hormonas, cuyo exceso se relaciona con la enfermedad.

 Lactancia materna: una sana costumbre


El amamantamiento de larga duración disminuye levemente el riesgo de cáncer de mama mientras la mujer esté en su edad fértil, siempre que dé el pecho a su hijo durante el menos un año. 

 

 

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La mujer que huya del sobrepeso, haga ejercicio, tome alimentos vegetales con cualidades protectoras, evite el alcohol, se autoexplore y cumpla las revisiones médicas, reducirá el riesgo para su pecho. La incidencia de cáncer de mama se ha triplicado en los últimos 50 años y, aunque se sospecha que diversos factores ambientales, como la dieta, pueden influir en el aumento de casos, todavía no se han identificado con certeza los agentes que lo causan. 

Por otra parte, aunque las medidas de prevención que se pueden tomar para evitar el cáncer de mama tienen un impacto limitado, has de saber que siempre podrás hacer algo para prevenir el riesgo: optar por un estilo de vida saludable, sin tabaco, con ejercicio y buenos hábitos. Hoy comenzaremos a hablar sobre los factores que incrementan la posiblidad de padecer cáncer de mama.

A más riesgo genético, más control

Entre un 5 y un 8% de los cánceres de mama son hereditarios. Las mujeres que tienen antecedentes de la dolencia en tres o más familiares de primer grado, es aconsejable que se sometan a un test genético, consistente en un análisis de sangre, para comprobar si portan mutaciones en sus genes que las predispongan a enfermar. En estos casos conviene comenzar los exámenes de mama antes de lo aconsejado al resto de la población femenina, y realizarse una resonancia magnética nuclear (RMN) a partir de los 25 años, lo que ayuda a detectar tumores cuando son más pequeños y, por tanto, más curables.

Las desventajas del embarazo tardío

Otro de los factores son los reproductivos. Una menarquia (primera regla) temprana, una menopausia tardía y, fundamentalmente un intervalo grande entre la primera regla y el primer embarazo -a partir del cual las células de la mama se diferencian y ya no se pueden volver malignas- son factores que pueden desencadenar un cáncer de mama.

A principios del siglo XX la menarquia llegaba a los 15 años, y el primer embarazo a los 18-19, con lo que el periodo para que hubiera un estímulo cancerígeno era de 3 a 4 años. Ahora, la menarquia se ha adelantado a los 12 -en su aparición influye un mayor consumo de calorías-, y el primer embarazo 

  • es más tardío -en torno a los 26 años de media, pero a veces bastante después- debido, entre otras causas, a la incorporación de la mujer al trabajo, por lo que el riesgo se ha multiplicado por seis.
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    El cáncer de mama se cura en más del 70% de los casos, entendiendo la curación como permanecer libre de la enfermedad al cabo de diez años de la aparición del tumor o fallecer debido a otra causa. Según el doctor Alba, estos son algunos de los avances más importantes en relación a tratamientos y cuidados para curar el cáncer de mamá:

    Cirugía conservadora. Es tan efectiva como la mastectomía radical, que consiste en quitar toda la mama, pero se centra sólo en extirpar el tumor y dejar la mama entera, lo que mejora la calidad de vida.

    Ganglio centinela. Esta técnica consiste en inyectar un coloide radiactivo al lado del pezón, identificar el primer ganglio de la axila y quitarlo para comprobar su estado. Si está afectado, se quitan los demás, y si está sano se los deja intactos. Así se evita intervenir la axila en un gran número de mujeres, ahorrándoles muchas molestias, como la típica hinchazón del brazo que sufren las pacientes.

    Inhibídores de la aromatasa. Estos fármacos hormonales, que actúan bloqueando la enzima aromatasa que favorece la producción de estrógenos, han mejorado el pronóstico de la enfermedad.

    Quimioterapia. Los taxanos, bloqueadores el crecimiento celular, han mejorado el pronóstico y elevado la supervivencia cuando se administran tras la cirugía.

    Anticuerpos monoclonales. El tratamiento con herceptin ha supuesto un gran beneficio para las mujeres afectadas por uno de los tumores más agresivos, y que suponen el 20% del total.

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