sintomas trastornos alimentarios

En estos últimos días hemos estado hablando sobre los principales trastornos alimentarios a los cuales hemos definido como trastornos alimenticios son enfermedades crónicas y progresivas que, a pesar de que se manifiestan a través de la conducta alimentaria.
¿Cuáles son los factores de riesgo para que una persona pueda tener trastornos alimentarios?
- Las causas que pueden llevar a una persona a tener trastornos en la alimentación son tan múltiples y variados como los enfermos que las sufren, no obstante, el 80% de ellos aparecen cuando comienza una dieta de adelgazamiento sin ningún control médico.
- También se relaciona a la no aceptación de cambios corporales durante la adolescencia, a un aumento acelerado de peso, a complejos relativos al físico y a problemas de relación.
- Sin embargo, existen factores específicos del individuo que han sido propuestos como contribuyentes al desarrollo de trastornos como por ejemplo perturbaciones en la personalidad y baja autoestima, mientras que otros son experiencias personales que de alguna manera se presentan dentro del factor ambiental.
- La insatisfacción corporal parece estar ligada intrínsecamente a los trastornos en la alimentación y eso tiene que ver con que origina la conducta dietante que lo antecede. Es la insatisfacción corporal donde juega un rol importante la influencia de los mediso, la presión de la familia y de los pares.

Como ya hemos estado hablando los trastornos alimentarios son problemas emocionales muy serios que se caracterizan por alteraciones graves en la conducta alimentaria. Además de los ya conocidos anorexia y bulimia nerviosa existen ahora los trastornos de la conducta alimentaria no específicados (Tcane), como alcohorexia, vigorexia, ortorexia y diabulimia. Ya hemos explicado las caracteristicas de los trastornos alimentarios como la alcohorexia y la vigorexia. Hoy, explicaresmos el que es la ortorexia y la diabulimia.
Ortorexia: Es la obsesión por comer alimentos sanos del tipo light, orgánicos o microbióticos. Quienes padecen esta alteración suelen prestar especial atención a las etiquetas de los productos que consumen y hacen una suerte de composición propia de lo que creen que es saludable.
Restringen todo: no tomar café porque supone que pueden provocar problemas cardíacos, se abstienen de ingerir carne de pollo porque piensan que si es perfecto está manipulado genéticamente. Depende qué elijan consumir y qué descarten, quienes padecen esat alteración pueden sufrir desnutrición, carencias alimentarias y obesidad.
Diabulimia: Se refiere a un tipo de trastorno alimentario en el cual los individuos diagnosticados de diabetes tipo 1 utilizan la condición de la disciplina alimentaria y, sobre todo, del control de la insulina que exige la diabetes para perder peso. Se aplican menos dosis de insulina que la necesaria y así la pérdida de peso resulta intencionada.
Sin insulina, aumentan los niveles de glucosa en sangre. A la larga, el exceso de azúcares daña los vasos sanguíneos que irrigan los nervios provocando neuropatías, si el daño se produce en los vasos sanguíneos de la retina se puede sufrir retinopatía diabéticas, que afecta la visión.

Además de los ya conocidos anorexia y bulimia nerviosa existen ahora los trastornos de la conducta alimentaria no específicados (Tcane), como alcohorexia, vigorexia, ortorexia y diabulimia. Explicamos cada trastorno alimentario en particular así como sus consecuencias.
Alcohorexia: Es un trastorno alimentario que consiste en comer poco o no comer de día para poder tomar alcohol de noche. Si bien "alcohorexia" todavía no es una término médico oficial, ya es considerado por los especialistas como un grave problema sanitario. Las consecuencias van desde la desnutrición hasta la pérdida de proteínas y minerales, e incluso la obesidad abdominal, sin contar el alto riesgo de tomar alcohol sin haber ingerido ningún tipo de alimento.
Vigorexia: Es un trastorno distinto, no es estrictamente alimentario aunque si comparte la patología de la preocupación obsesiva por la figura y uan distorción del esquema corporal. Es una adicción a la musculación que aparece normalmente en hombres que se obsesionan para tener un cuerpo cada vez más musculoso mediante el ejercicio físico excesivo. Además, suele combinarse con la ingesta de esteroides y anabolizantes, con lo cual, genera problemas de salud graves.

Si bien se lo minimiza, acaso por no ser tan evidente, los perjuiciios
los perjuicios que trae a la salud el Síndrome del comedor selectivo son muy serios y merecen ser difundidos. Brenda Müller, Licenciada en Nutrición, quien posee una vasta experiencia en higiene alimentaria y coordinación de sesiones individuales y grupales de tratamientos de obesidad y otras enfermedades metabólicas, responde los interrogantes acerca de este trastorno.
1) Lic. Müller, ¿qué es el Síndrome del comedor selectivo?
Es un trastorno de la conducta alimentaria no específico, definido como la alimentación limitada al consumo de una variedad de diez alimentos (o menos) por un período de al menos dos años; en su mayoría preparados de un modo monótono: hervidos o a la plancha. Es dable aclarar que el período de selectividad natural de los alimentos es pasajero, y puede darse entre los 2 y 6 años. En la juventud y en la adultez, es considerado una patología.
2) En el área de la salud, ¿cuáles son sus consecuencias más frecuentes?
Restringir la alimentación al consumo de menos de diez alimentos y, por lo general, del mismo grupo de nutrientes (frutas y verduras, o todo proteínas, o solamente lácteos), indica un desequilibrio nutricional, lo que trae siempre aparejado enfermedades por carencia, o bien, por exceso (hipertensión arterial, obesidad, etcétera).
3) ¿Tiene puntos en común con la ortorexia (obsesión por la comida sana) o la vigorexia (obsesión por realizar ejercicios e ingerir proteínas por demás)?
Son tres trastornos obsesivos de la conducta alimentaria. En la ortorexia se suele limitar el consumo a un par de frutas y verduras, yogur y leche. En la vigorexia se seleccionan los alimentos más ricos en proteínas, como carnes rojas, blancas y lácteos.
El síndrome del apetito interminable es un problema que, en diversos niveles, afecta a muchas personas y crea un círculo vicioso: comer de más-aumentar de peso- sentirse mal por la imagen personal- angustiarse. Desactivar este proceso circular requiere de un cambio de hábito y de la adopción de actividades renovadoras para el cuerpo y para la mente. El "espejo de la mente" es el puntapié para contrarrestar este problema y recuperar el contros de tus deseos.
PERFIL DEL COMEDOR COMPULSIVO
La persona que sufre de hambre compulsiva se caracteriza por las siquientes actitudes:
- Quien sufre de hambre compulsiva, tiene verdaderas crisis que lo llevan a darse atracones de comida 2 o 3 veces por semana.
- Suele comer a escondidas, fuera de los horarios de las cuatro comidas básicas.
- Bebe mucha agua y, cuando tiene el pico de hambre compulsiva, mezcla sabores que no combinan, come en forma atolondrada cantidades gigantes de comida y no elije lo que consume: agarra el primer alimento que tiene a mano.
- Mientras tiene su atracón de comida, experimenta culpa, frustración y angustia.
- Suele estar en planes de bajar de peso, pero no puede detenerse si las ganas de comer lo atrapan.
- Las mujeres son las más afectadas por este problema, porque están más expuestas a los mandatos de belleza y de delgadez y así es como se obsesionan por verse siempre en línea para poder lograr la aceptación social.

¿Acaso te ocurre a menudo el tener ganas incontrolables de comer? Si esto suele ocurrírte, entonces antes de seguir con la comida planteate las siguientes preguntas y averigua de donde provienen esas ganas incontrolables de comer.
¿Realmente quiero esa comida? Sorprendentemente la respuesta es casi siempre "no". Probablemente te sientas inquieto y desees algo. Pero esa porción de comida no te va a satisfacer, lo más probable es que necesites un cambio de ritmo y tal vez estés canalizando tu ansiedad e inquietud a través de la comida.
¿Lo quiere mi estómago? ¿O es el pensamiento sobre la comida lo que me gusta mucho?
¿Puede esperar 15 minutos? ¿Soy más fuerte que mis deseos o estoy dispuesto a dejar que ellos me venzan?. A continuación hemos seleccionado unos sencillos y rápidos consejos para prevenir atracones e intentar controlar las ganas de comer a toda hora.
- Elije una dieta flexible y saludable.
- Deja de ver a alguien alimentos como prohibidos, enemigos o malos.
- La dieta puede transgredirse, y esto, no debe de generar culpa ni el pensamiento de "está todo perdido".

Los trastornos alimentarios siempre han existido, pero actualmente han tomado mayor protagonismo, pues en la ultima década el número de afectados ha aumentado notablemente. Estos trastornos, como la anorexia y la bulimia, afectan tanto el bienestar físico como psíquico de la persona que las padece, por lo que son un fenómeno que ya se ha integrado en los planes de salud pública y se han puesto en marcha programas preventivos.
Por lo general, son chicas entre 13 y 18 años el grupo más mayoritario entre sufre trastornos alimentarios. Aunque también se dan en chicos y en otras edades fuera de la adolescencia. el grupo más vulnerable de todos. Las personas que las sufren tiene en común una preocupación excesiva por la comida, el peso y su figura, percibiendo una imagen distorsionada de su propio cuerpo.
¿Qué es especificamente el trastorno alimentario llamado bulimia?
En el caso de la bulimia se dan episodios recurrentes de ingesta voraz, es decir, de consumo rápido de gran cantidad de comida, precipitadamente y en poco tiempo, con el consiguiente sentimiento de culpa y falta de control. Como resultado, las personas afectadas se provocan el vómito.
A menudo se usan laxantes, diuréticos u otros fármacos y se practican dietas muy estrictas que incluso llegan alternar con períodos de ayuno. También se puede apreciar la práctica de ejercicio de forma exagerada para seguir perdiendo peso y una preocupación persistente por la silueta y el peso.

El tratamiento para afrontar un caso de trastorno alimentario consiste en lograr que gradualmente se normalice el comportamiento alimentario y se recupere peso poco a poco. La estrategia del tratamiento es diferente según el caso, por ejemplo, las posibilidades de recuperación son más altas si la enfermedad se detecta pronto, aunque requiere mucho tiempo de seguimiento (en algunos casos, varios años) para así evitar el riesgo de recaídas. La implicación de los padres y familia más cercana, participando en las terapias propuestas, es imprescindible.
Por otro lado, la educación por parte de la nutricionista que le atiende o de otros profesionales del equipo sobre la importancia de una alimentación variada y completa es primordial. Los afectados deben comprender que la toma diaria de una cantidad suficiente de alimentos es necesaria para la preservación del buen funcionamiento del organismo.
Es imprescindible que el paciente entienda y compruebe que para estar delgado no se deben realizar continuamente diferentes dietas, no siempre equilibradas, sino adquirir unos hábitos correctos. Las orientaciones sobre la manera de alimentarse es crucial, inclusive si precisan dieta, aunque por supuesto realizada con estricta supervisión profesional. Finalmente, la recuperación del índice de masa corporal va asociado a otras mejoras en todos lo, aspectos: se recupera la regla, la masa ósea —afectada también durante el periodo agudo—, el crecimiento del pelo, etc. En otras palabras, el aspecto y el rendimiento físico de la paciente mejora significativamente de forma progresiva.

Los cambios de humor sin motivo aparente, el rechazo a los platos que antes les gustaban mucho alegando que no tienen hambre, el miedo a engordar, levantarse a menudo de la mesa para ir al baño, encontrar restos de comida en el bolso o en los bolsillos, etc., son algunas conductas y actitudes que no se deben pasar por alto para detectar un posible comienzo de anorexia o bulimia.
Si se precisa intercambiar información, existen asociaciones de TCA en diferentes páginas web que pueden ayudar a descubrir si realmente existen motivos de preocupación en personas próximas a nuestro entorno. Estas modificaciones en la conducta alimentaria aparecen frecuentemente en la adolescencia, y se inician con una adicción a las dietas o por influencias sociales con relación a la imagen.
Generalmente, la tendencia es convertirse en una enfermedad crónica o de curso prolongado. Y, en ciertos casos, las personas afectadas precisan la hospitalización o atención en un centro de día dedicado exclusivamente a la observación diaria de su comportamiento, preferentemente frente a las comidas. Es por eso que la detección precoz y la intervención conjunta de un equipo multidisciplinario pueden reducir el pronóstico de gravedad y las consecuencias posteriores.

Los trastornos alimentarios siempre han existido, pero actualmente han tomado mayor protagonismo, pues en la ultima década el número de afectados ha aumentado notablemente. Estos trastornos, como la anorexia y la bulimia, afectan tanto el bienestar físico como psíquico de la persona que las padece, por lo que son un fenómeno que ya se ha integrado en los planes de salud pública y se han puesto en marcha programas preventivos.
Por lo general, son chicas entre 13 y 18 años el grupo más mayoritario entre sufre trastornos alimentarios. Aunque también se dan en chicos y en otras edades fuera de la adolescencia. el grupo más vulnerable de todos. Las personas que las sufren tiene en común una preocupación excesiva por la comida, el peso y su figura, percibiendo una imagen distorsionada de su propio cuerpo.
La anorexia nerviosa es un trastorno que se produce un rechazo marcado a mantener el peso corporal por encima del valor considerado normal, según talla y edad, con una perdida de peso por debajo del 15% del peso teórico. Además, hay un miedo manifiesto a converlirse en obeso, aún estando por debajo del peso que correspondería.
Asimismo, existe una alteración en la percepción de la silueta corporal, es decir, la persona se siente obesa o desproporcionada aunque esté con una delgadez extrema. En las mujeres aparece una amenorrea (ausencia de la regla) que en ocasiones solamente reaparece con tratamientos hormonales.