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Según la organización mundial de la salud, más de 700 millones de niños (casi la mitad de los del mundo) respiran aire con humo de cigarrillo en sus casas. Los especialistas advierten sobre los daños que esto implica. Entonces, ¿cómo evitar los riegos del tabaquismo pasivo en el hogar.

El humo de cigarrillo "de segunda mano" es muy perjudicial para los niños. Por eso, la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (LALCEC) se dirige a los padres: "el tabaquismo pasivo es peligroso para su salad y la de su familia. Ofrezca a sus hijos un entorno sin humo de tabaco". La Sra. María Inés de LIcke, presidenta de la asociación, explica que "los padres ignoran el tremendo daño que le están causando a sus chicos al permitirles respirar aire contaminado con más de 200 sustancias nocivas, incluyendo muchas altamente cancerígenas".

Entre las recomendaciones, señalan que sólo un entorno libre de humo de tabaco al 100% puede proteger a la familia.

Recomendaciones para los padres para evitar los riegos del tabaquismo pasivo en el hogar:

- No hay exposición al humo de tabaco ajeno sin peligro. Por eso, y porque le importan sus hijos, protéjalos.

- Procura no fumar ni dejar que se fume en su hogar o en el coche, incluso si los chicos no están presentes.

- Enseña a los niños a mantenerse alejados del humo del tabaco.

- No fumes durante el embarazo ni en presencia de mujeres embarazadas.

- Lleva a tus niños a una guardería o escuela sin humo.

- Manténlos lejos de restaurantes u otros espacios públicos cerrados donde se permite fumar. 

- Si eres fumador, pregunta a su médico qué puede hacer para dejarlo.

- Sé un modelo para sus hijos. ¡No fumes!

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Si nos detenemos a pensar en la cantidad de cosas que hacen desde que nuestro niños se despiertan hasta que se acuestan, nos daremos cuenta que no paran. Por lo tanto, tenemos que cuidar muy especialmente que la alimentación de nuestros niños sea la adecuada para que puedan rendir mejor a lo largo del día.

Si se quedan a comer en la escuela, conviene que dispongamos de una copia de los menúes semanales con suficiente anticipación, de manera que podamos programar las cenas para que complementen sus comidas y lograr una alimentación saludable y balanceada. En su dieta deben alternarse legumbres, cereales, leche o derivados, carnes, huevos, pescado, pastas, frutas y verduras. Para que acepten algunos alimentos tendremos que improvisar preparaciones atractivas, pero tampoco es grave que se  nieguen a comer algo que les resulta desagradable.  

La mejor forma de empezar una jornada escolar en óptimas condiciones es con un buen desayuno. Su aprendizaje, su atención y su rendimiento en clase se verán disminuidos si están con el estómago vacío. El desayuno debe proporcionarles energía, ya que durante la mañana es cuando más esfuerzos realizan. Ante una negativa a desayunar correctamente, podemos implementar algunas de las siguientes ideas:

Deben levantarse con tiempo suficiente para lavarse y vestirse sin apuro. Un niño adormilado es difícil que tenga una buena disposición para desayunar. A base de insistir o enojarnos todo cuanto conseguiremos será que se trague un vaso de leche con cacao. Hay que hacer del desayuno una rutina más de casa, varias su composición y predicar con el ejemplo: que vean que todos los miembros de la familia desayunan con normalidad todas las mañanas.

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