ejercicios relajacion

La manera más directa de conectar el cuerpo con la mente y el espíritu es practicar la respiración adecuada. Poca atención solemos prestar a este acto natural, instintivo y básico. La fundación Arte de Vivir dicta cursos que reúen miles de personas alrededor del mundo sobre la técnica de Sudarshan Kriya, que en series que combinan distintos ritmos y tipos de respiración, permite ampliar la conciencia sobre el propio cuerpo y curar las emociones y las dolencias físicas.
La clave está en hacer consciente lo que habitualmente es inconsciente. Una manera básica para entender estas técnicas para mejorar la respiración son:
1) Sentarse es una posición cómoda, con la columna recta. También puede ser acostado, en el piso o en una cama firme. Cierra los ojos y coloca las manos sobre el abdomen, justo debajo de las costillas.
2) Respira despacio y profundo por la nariz, concentrándose en llenar la base de los pulmones. El estómago debe expandirse suavemente y el pecho se inflará levemente.
3) Luego de inhalar, haz una breve pausa y exhala lentamente por la nariz, mientras el estómago se desinfla y la espalda se libera de tensiones.
4) Después de unos segundos, repite, hasta un total de 10 respiraciones. Al teminar, mantén los ojos cerrados y respira normalmente por un minuto hasta recobrar el ritmo normal.
Fuente: Revista Buenas Ideas.

Además de cambair nuestros hábitos alimenticios, no debemos dejar de lados la actividad física. La meditación y el ejercicio constituyen pilares de la energía y constituyen una manera de mantener una vida sana.
Caminar: 10 minutos de caminata disipan la fatiga y energizan. Un estudio realizado en la Universidad de California, Estados Unidos, comparó, durante 12 días a 18 voluntarios; mientras algunos realizaron una caminata de 10 minutos diarios, otros comieron una barrita de cereales.
El resultado fue que la caminata resultó un mejor energizante, ya que quienes la practicaron ganaron vitalidad, en tanto que los participantes que consumieron el alimento lograron sentir menos cansancio por una hora pero, pasado ese lapso de tiempo, se sintieron cansados y con menos energía.
Meditar: De acuerdo a la profesora en psiquiatría Judith Orloff, perteneciente a la Universidad California, Estados Unidos, meditar tres minutos diarios ayuda a tomar control de nuestros niveles de energía. Si estamos en la oficina, buscar un lugar tranquilo, como el toilette, cerrar los ojos e inhalar y exhalar profundamente.
Relajar nuestro cuerpo, tratando de aquietar nuestra mente; cuando los pensamientos nos invaden, verlos como nuebes en el cielo. Dejarlos flotar. Visualizar algo positivo, corno un jardín cubierto de flores o una playa paradisíaca. Luego de la sesión, nos sentiremos con fuerzas renovadas.

Las técnicas de respiración son cada vez más utilizadas para evitar enfermedades cardíacas, prevenir el insomnio, reducir el estrés, e incluso en la preparación para el parto. Actualmente, son claves en la práctica de disciplinas que están en auge como el yoga y la meditación. Tu mismo podrás practicar estas técnicas de respiración y aprender a respirar bien y en su casa y no le llevará más de 15 minutos. Es bueno que lo hagas con constancia y regularidad, ya que se convertirán en tranquilizante ideal.
-Respiración profunda: Inspira profundamente por la nariz. Conserva el aire y luego expúlsalo hasta que los pulmones queden vacíos. Coloca la mano izquierda por encima de la cintura y ponga la mano derecha sobre el pecho. Cuando inhales, expande la caja torácica y el diafragma, para que la mano izquierda se desplace hasta afuera. Si lo estás haciendo de forma correcta, la mano derecha no debería moverse.
-Respiración lenta: Inspira y espira contando lentamente desde 10 hasta 1. Comienza a inspirar en 10 y mantenga el aire al llegar a 6, 5. Finalmente expúlsalo en 4, 3, 2,1.
-Relajación muscular: Siéntate cómoda en una silla o acuéstate descalza de espaldas, con ropa liviana. Concéntrate en una parte del cuerpo determinada para relajarla. Primero los pies, luego desplaza la concentración a las pantorrillas y así con las demás partes del cuerpo. Un buen calmante es imaginar que se encuentra en un lugar lleno de paz, o pensar que flota en agua caliente.