causas cancer de pulmon

Los expertos han constatado un importante incremento de los casos de cáncer de pulmón femenino. La explicación es que las mujeres han adoptado unos hábitos similares a los de los hombres (el tabaquismo incluido), aunque hay otros factores implicados en esta incidencia.
Las últimas investigaciones han confirmado que las fumadoras tienen 2,7 más posibilidades de desarrollar un cáncer de pulmón que los hombres, según un estudio neoyorquino. Además, en ellas, fumar eleva en un 30 % el riesgo. Una de las teorías más contrastadas explican el porqué de este efecto del tabaco de las mujeres: es que ellas son susceptibles a la mutación de un gen que favorece la expansión del efecto tóxico de los cigarrillos por todo el organismo, como ha demostrado otra investigación realizada en Estados Unidos.
Contraer un cáncer de pulmón es la consecuencia más seria del hábito de fumar en las mujeres, pero no hay que olvidar otros problemas derivados directamente del mismo: complicaciones en el embarazo, problemas menstruales, cáncer de cérvix....

Si el hábito del tabaco está tan directamente vinculado al riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón, ¿por qué enferman también tantas personas sin haber fumado en su vida? Tal y como explica el doctor Manuel Dómine Gómez, dejando a un lado el caso de los fumadores pasivos, que inhalan las partículas de los cigarrillos ajenos, puede haber una cierta susceptibilidad genética, aunque no es especialmente determinante en este tipo de cáncer.
Lo que sí tiene una incidencia clarísima, como han demostrado los estudios realizados al respecto, es el estar expuesto a la combustión de determinados aceites (es el caso de las personas que trabajan en freidurías) o de alquitranes. También está demostrado que la exposición a una serie de sustancias, como el radón y el amianto, incrementa las posibilidades de desarrollar esta patología.
El radón: es un gas invisible e inodoro, presente de forma natural en ciertos suelos y rocas. Para protegerse de él (es frecuente en las construcciones antiguas), los expertos aconsejan ventilar en lo posible los sótanos y, en caso de que se sospeche su presencia. realizar una medición de los niveles (en todas las ferreterías venden equipos destinados a tal fin).
El amianto: se trata de cristales semejantes al cabello que se encuentran en algunos tipos de ropa o de tejidos y que a menudo se utilizan como aislante ignífugo (contra el fuego) en determinadas construcciones. Se sabe que sus fibras. si son inhaladas. pueden irritar el pulmón. Según las investiga-
ciones realizadas al respecto, la doble exposición al humo del tabaco y al amianto (cosa que suele ocurrir en aquellas personas que trabajan en la construccón naval, la minería de amianto, el aislamiento o la reparación de automóviles) eleva aún más el riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón.