cancer de pulmon

Según un estudio realizado por el Instituto Catalán de Oncología, el 60% de los españoles se expone involuntariamente al humo del tabaco en el trabajo, en su casa o durante su tiempo libre. De hecho, se estima que cerca de 3.000 personas mueren al año en nuestro país por esta causa. El riesgo es tal que un no fumador "fuma" alrededor de un tercio de la cantidad de tabaco de la persona fumadora Junto a la que convive o trabaja.
Un ejemplo: la pareja de un fumador que consume 18 cigarrillos al día sería un "fumador secundario" de 6 cigarrillos, con todos los riesgos que ello conlleva. La cuestión es: ¿de qué forma puede protegerse un no fumador frente a este riesgo potencial?
Lo primero que debe hacer es alejarse a toda costa y en la medida de lo posible del humo del tabaco, ya que, al igual que ocurre con otro tipo de tóxicos, es fundamental distanciarse de la fuente de contaminación. Por otro lado, y aunque no existe ningún medicamento específico que nos proteja del humo del tabaco, sí que se pueden paliar en cierta medida los efectos nocivos siguiendo una dieta sana, haciendo ejercicio físico y adoptando medidas como ventilar adecuadamente las estancias en las que se haya fumado.

Los expertos han constatado un importante incremento de los casos de cáncer de pulmón femenino. La explicación es que las mujeres han adoptado unos hábitos similares a los de los hombres (el tabaquismo incluido), aunque hay otros factores implicados en esta incidencia.
Las últimas investigaciones han confirmado que las fumadoras tienen 2,7 más posibilidades de desarrollar un cáncer de pulmón que los hombres, según un estudio neoyorquino. Además, en ellas, fumar eleva en un 30 % el riesgo. Una de las teorías más contrastadas explican el porqué de este efecto del tabaco de las mujeres: es que ellas son susceptibles a la mutación de un gen que favorece la expansión del efecto tóxico de los cigarrillos por todo el organismo, como ha demostrado otra investigación realizada en Estados Unidos.
Contraer un cáncer de pulmón es la consecuencia más seria del hábito de fumar en las mujeres, pero no hay que olvidar otros problemas derivados directamente del mismo: complicaciones en el embarazo, problemas menstruales, cáncer de cérvix....

Si el hábito del tabaco está tan directamente vinculado al riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón, ¿por qué enferman también tantas personas sin haber fumado en su vida? Tal y como explica el doctor Manuel Dómine Gómez, dejando a un lado el caso de los fumadores pasivos, que inhalan las partículas de los cigarrillos ajenos, puede haber una cierta susceptibilidad genética, aunque no es especialmente determinante en este tipo de cáncer.
Lo que sí tiene una incidencia clarísima, como han demostrado los estudios realizados al respecto, es el estar expuesto a la combustión de determinados aceites (es el caso de las personas que trabajan en freidurías) o de alquitranes. También está demostrado que la exposición a una serie de sustancias, como el radón y el amianto, incrementa las posibilidades de desarrollar esta patología.
El radón: es un gas invisible e inodoro, presente de forma natural en ciertos suelos y rocas. Para protegerse de él (es frecuente en las construcciones antiguas), los expertos aconsejan ventilar en lo posible los sótanos y, en caso de que se sospeche su presencia. realizar una medición de los niveles (en todas las ferreterías venden equipos destinados a tal fin).
El amianto: se trata de cristales semejantes al cabello que se encuentran en algunos tipos de ropa o de tejidos y que a menudo se utilizan como aislante ignífugo (contra el fuego) en determinadas construcciones. Se sabe que sus fibras. si son inhaladas. pueden irritar el pulmón. Según las investiga-
ciones realizadas al respecto, la doble exposición al humo del tabaco y al amianto (cosa que suele ocurrir en aquellas personas que trabajan en la construccón naval, la minería de amianto, el aislamiento o la reparación de automóviles) eleva aún más el riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón.

Estas son algunas de las estrategias más eficaces que, realizadas hasta el momento, pueden reducir el riesgo de contraer cáncer de pulmón.
1) Deja (cuanto antes) de fumar. Abandonar el tabaco hace que el daño remita. Está demostrado que poco tiempo después de dejarlo, el riesgo empieza a disminuir; tras 10 años sin fumar, se reduce en un 50%, y en los años sucesi-
vos las posibilidades siguen decreciendo.
2) Mantén una buena forma física. Un estudio demostró que quienes están en buena forma física tienen menos riesgo de fallecer por cáncer de pulmón,
según las investigaciones contraer esta enfermedad, incluso si son fumadores. La clave está en hacer deporte intenso durante 20 o 40 minutos, de 3 a 5 veces por semana.
3) Escápate al campo. La gran ciudad y su contaminación favorecen el cáncer de pulmón. Últimos estudios han vinculado la exposición a partículas muy pequeñas -tanto como para penetrar en los pulmones- procedentes de automóviles y la industria con un mayor riesgo de contraer la enfermedad.
4) Frutas y verduras, a diario. El aumento en el consumo de fruta y verdura se asocia a un menor riesgo de un tumor pulmonar. Un tipo concreto de flavonoide, la quercetina, presente en cebollas y manzanas, ha demostrado un importante efecto protectorfrente a este tipo de cáncer en concreto.
5) Carnes y grasas, manténlas a raya. Varios estudios recientes han relacionado estrechamente el consumo habitual de carne roja, en general, y frita, en particular-es decir, las grasas saturadas- con un riesgo bastante más elevado de contraer la patología. Y esto mismo ocurre con otros alimentos como los lípidos derivados del tocino y la mantequilla.

El cáncer de pulmón es uno de los tumores más frecuentes entre la población española y se calcula que a diario se detectan unos 55 casos nuevos. Su principal culpable: el tabaco. La buena noticia es que abandonar este hábito disminuye de inmediato el riesgo de desarrollarlo.
Un equipo del Hospital de Rhode Island, en Estados Unidos, ha demostrado la eficacia de un tratamiento mínimamente invasivo, la radiofrecuencia, en aquellos pacientes con cáncer de pulmón en los que no es posible recurrir a la cirugía. Esta técnica consiste en la inserción de una aguja especial que transmite corrientes eléctricas de alta frecuencia al tumor.
Según los autores de este estudio, en los participantes, el índice de supervivencia fue del 78 por ciento un año después del tratamiento. Y este tratamiento tiene, además, la ventaja de que puede realizarse de forma ambulatoria, sin hospitalización, y produce pocos efectos secundarios.

Afortunadamente, la detección precoz del cáncer de pulmón supone una posibi- lidad de curación de hasta un 80%, de ahí la importancia de acudir al especialista antela presencia de alguno de sus síntomas característicos. El hecho de que el 90% de los casos de cáncer de pulmón se registren en personas que fuman deja poco lugar a la duda.
Está demostrado que el humo de los cigarrillos contiene agentes químicos que dañan la estructura genética (ADN). Este daño celular es el responsable de que las células pulmonares crezcan fuera de control, se agrupen y formen tumores malignos. Su incidencia a nivel orgánico es tal que no importa qué cantidad se fume al día: si sólo es un cigarrillo, el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón es mayor que en un no fumador. Y es que se puede asegurar que el tabaco es un "arma letal". Por ejemplo, se ha demostrado que unos 50 compuestos químicos que se encuentran en el humo son cancerígenos.
La nicotina, en sí misma, tiene un largo historial de efectos nocivos en el organismo: produce un tipo de adicción con efectos similares a los de la cocaína y la heroína, crea casi total dependencia física y psicológica y produce síndrome de abstinencia cuando el cuerpo deja de recibirla. Por otro lado, la creencia común de que el tabaco rubio es más suave y menos peligroso que el negro es totalmente errónea: no sólo es igual de nocivo, sino que, además, presenta más alquitranes cancerígenos.

Uno de los tumores más frecuentes entre la población española y se calcula que a diario se detectan unos 55 casos nuevos. Su principal culpable: el tabaco. La buena noticia es que abandonar este hábito disminuye de inmediato el riesgo de desarrollarlo.
Es el tipo de tumor que se da con más frecuencia entre los hombres, y su incidencia crece día a día entre la población femenina (lógico, porque también la mujer se fue incorporando al hábito nocivo de fumar). Y hay más: según los expertos, la incidencia de esta enfermedad en España sigue creciendo, detectándose unos 20.000 casos nuevos cada año. Por lo general, el cáncer de pulmón comienza en las paredes de los bronquios, de ahí que la tos y los problemas de tipo respiratorio sean las primeras manifestaciones con las que da la cara. El perfil del paciente de este tipo de cáncer está muy definido: persona mayor de 50 años y fumadora. Y es que pocos tumores tienen una relación causa-efecto tan comprobada y contrastada.
Tratamiento contra el cáncer de pulmón: muy buenas perspectivas
"Aunque el cáncer de pulmón es el que más retrasado va en cuanto a tratamiento, es en el que se está realizando una mayor investigación para mejorar los resultados. Fruto de este esfuerzo son los grandes avances que se han conseguido en los últimos años con las terapias específicas, que tratan al paciente de forma más dirigida y personalizada, con menos efectos secundarios y obteniendo resultados muy prometedores", comenta el doctor Dómine. Entre estos últimos hallazgos, destacan dos:
El erlotinib: es un inhibidor de nueva generación, que actúa distinto a la quimioterapia estándar. Se administra por vía oral y consiste en una sola pastilla al día que el paciente puede tomaren su propia casa. "El tratamiento tiene pocos efectos secundarios y ha conseguido excelentes resultados tanto en la respuesta de los pacientes como en la supervivencia", señala el doctor Dómine.
El bevacizumab es un anticuerpo monocional que impide que el tumor se "alimente" a través de los vasos sanguíneos y que, por tanto, crezca y provoque metástasis. "Este fármaco ya había demostrado una gran eficacia en los cánceres de mama y colon: las investigaciones más recientes han demostrado un aumento de la supervivencia cuando se asocia a la quimioterapia estándar (es la primera vez que se consigue), por lo que se puede decir que se trata de uno de los mayores avances que ha habido en este tipo de cáncer en los últimos 30 años", comenta el experto.
Respecto a la quimioterapia, que se ha venido empleando, además de la cirugía, el doctor Dómine añade que también se han conseguido avances: "Se está intentando diseñarsegún el perfil molecular del paciente. El análisis de los genes determina qué tipo de quimioterapia, de entre las cuatro más empleadas, es más efectiva en cada caso, lo que permite personalizar al máximo el tratamiento".