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altijabos animicos



El mal humor, el pesimismo, la falta de expectativas e incluso la depresión son visitantes cotidianos en cualquier vida. Sin embargo, muchas veces los afrontamos sin saber que existen maneras muy sencillas de hacerlos desaparecer y recuperar el buen humor. Tan solo basta con mirar a nuestro alrededor y bien dentro nuestro: seguimos viendo más trucos que pueden levantarnos el ánimo.

AGREGA MUSICA A TU VIDA: La música varía las ondas celebrales, la respiración, el ritmo cardíaco, el tono muscular, la temperatura corporal. Está científicamente comprobado que las melodías tranquilas aumentan la producción de endorfinas, responsables de la sensación de placer. Además, se sabe que las composiciones de Mozart estimulan la creatividad y la intuición.

SABOREA NUEVOS AROMAS: Los aromas funcionan como sedantes naturales que entran por la nariz y bridan bienestar a todo el organismo. Anís, rosa, albahaca, menta, laurel, manzanilla son apaciguantes. Para aprovechar sus propiedades puede inhalarse su aroma directamente de las plantas o utilizar esencias o sahumerios. También pueden llevarse en aceites esenciales en un pequeño frasco y olerlo cuando sea necesario para un poco de relajación.

RÍE TANTO COMO PUEDAS: La risa es salud. Cuando reímos de manera sincera y abierta liberamos endorfinas que nos hacen sentir bien. La risa, además, ahuyenta el miedo, desgarca tensiones y potencia la creatividad. Está comprobado que un minuto de carcajadas tiene los mismos efectos benéficos que 45 minutos de relajación. 

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Oler una flor, escuchar una melodía o reír con una carcajada franca son acciones que estimulan directamente las zonas del cerebro relacionadas con la alegría. Existen algunos trucos sencillos y al alcance de nuestras manos que pueden ayudarnos a recuperar la felicidad en momentos de desdicha.

El mal humor, el pesimismo, la falta de expectativas e incluso la depresión son visitantes cotidianos en cualquier vida. Sin embargo, muchas veces los afrontamos sin saber que existen maneras muy sencillas de hacerlos desaparecer y recuperar el buen humor. Tan solo basta con mirar a nuestro alrededor y bien dentro nuestro: allí encontraremos varios trucos que pueden levantarnos el ánimo.

ELIJE EL COLOR DE TU DÍA: Los colores levantan el ánimo y favorecen la energía con la que encaramos el día. Por esa razón, es una buena idea elegir de qué color nos vamos a vestir antes de comenzar la jornada. Cuanto tu actividad exige mucha energía, vístete de rojo, un color que estimula el organismo. Si eres un profesional estresado, el azul lo ayudará a centrarse en su actividad con mente fría y serenidad. El blanco, por su parte, es un color ideal para impregnarnos de energía durante un paseo bajo el sol. En el hogar, los colores cálidos producen alegría.

TÓMATE VACACIONES TODOS LOS DÍA: Reserva una hora o más al día para hacer algo que te resulte placentero. Puede ser un deporte, un baño relajante o un rato de ocio frente al televisor. Cuando el cerebro sabe que habrá un tiempo libre y relajante, se produce una sensación de disfrute y tranquilidad previa, como si ya lo estuvieras viviendo.

DISFRUTA DE LA COMIDA SIN EXCEDERTE: Evita los alimentos que más nos gustan o comer cosas que no nos producen placer sólos lleva a sentir malestar y estrés. Si bien es bueno alimentarse de manera natural y sana, tampoco es cuestión de que la comida sea una tortura. Caer en la tentación de algo que no es muy saludable debe vivirse con alegría.

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Todos tenemos, de tanto en tanto, momentos de suma alegría o de profunda tristeza. Pero pocos de nosotros entendemos realmente cuán desafinados pueden llegar a estar los acordes de nuestro carácter. Existen múltiples historias de vida que reflejan cómo nuestro estado de ánimo sube y baja sin parar. Ejemplos de que la bipolaridad se puede superar. 

Intenta imaginarte, por un instante, un mundo personal guiado por las emociones, en el que la perspectiva ha desaparecido. Un lugar donde sentimos lo mismo ante los extraños, los amigos y los amantes, donde los acontecimientos del día a día parecieran no tener ninguna prioridad en nuestras conductas.

No hay cómo decidir que tarea es más importante, que ropa usar o qué comer. La vida no tiene sentido ni motivación alguna. Esta sensación descolorida es justamente lo que sienten quienes sufren una depresión melancólica, uno de los más comúnes desórdenes de ánimo. Tanto los momentos depresivos como su opuesto, los de manía o eurofia, en donde nos creemos capaces de hacer cualquier cosa, pueden producirse en una misma persona, intercalados. 

Si se presentan de manera crónica, se tratará no ya episodios, sino de un trastorno denominado bipolaridad. No podemos entender estos cambios de ánimo tan contrastantes simplemente como un altercado biológico que entró en nuestras mentes, porque estas aflicciones invaden y cambian la esencia misma de nuestro ser. Y las posibilidades de que la mayoría de nosotros, a lo largo de nuestra vida, nos encontremos cara a cara con la manía o la depresión, sea en nosotros mismos o en alguien cercano a nosotros, son altas. Se estima que del 12 al 15 % de las mujeres y del 8 al 10% de los hombres luchan contra los altibajos anímicos.

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