Actuar a tiempo: Como prevenir un trastorno alimentario

Los cambios de humor sin motivo aparente, el rechazo a los platos que antes les gustaban mucho alegando que no tienen hambre, el miedo a engordar, levantarse a menudo de la mesa para ir al baño, encontrar restos de comida en el bolso o en los bolsillos, etc., son algunas conductas y actitudes que no se deben pasar por alto para detectar un posible comienzo de anorexia o bulimia.
Si se precisa intercambiar información, existen asociaciones de TCA en diferentes páginas web que pueden ayudar a descubrir si realmente existen motivos de preocupación en personas próximas a nuestro entorno. Estas modificaciones en la conducta alimentaria aparecen frecuentemente en la adolescencia, y se inician con una adicción a las dietas o por influencias sociales con relación a la imagen.
Generalmente, la tendencia es convertirse en una enfermedad crónica o de curso prolongado. Y, en ciertos casos, las personas afectadas precisan la hospitalización o atención en un centro de día dedicado exclusivamente a la observación diaria de su comportamiento, preferentemente frente a las comidas. Es por eso que la detección precoz y la intervención conjunta de un equipo multidisciplinario pueden reducir el pronóstico de gravedad y las consecuencias posteriores.