salud materno infantil

Si nos detenemos a pensar en la cantidad de cosas que hacen desde que nuestro niños se despiertan hasta que se acuestan, nos daremos cuenta que no paran. Por lo tanto, tenemos que cuidar muy especialmente que la alimentación de nuestros niños sea la adecuada para que puedan rendir mejor a lo largo del día.
Si se quedan a comer en la escuela, conviene que dispongamos de una copia de los menúes semanales con suficiente anticipación, de manera que podamos programar las cenas para que complementen sus comidas y lograr una alimentación saludable y balanceada. En su dieta deben alternarse legumbres, cereales, leche o derivados, carnes, huevos, pescado, pastas, frutas y verduras. Para que acepten algunos alimentos tendremos que improvisar preparaciones atractivas, pero tampoco es grave que se nieguen a comer algo que les resulta desagradable.
La mejor forma de empezar una jornada escolar en óptimas condiciones es con un buen desayuno. Su aprendizaje, su atención y su rendimiento en clase se verán disminuidos si están con el estómago vacío. El desayuno debe proporcionarles energía, ya que durante la mañana es cuando más esfuerzos realizan. Ante una negativa a desayunar correctamente, podemos implementar algunas de las siguientes ideas:
Deben levantarse con tiempo suficiente para lavarse y vestirse sin apuro. Un niño adormilado es difícil que tenga una buena disposición para desayunar. A base de insistir o enojarnos todo cuanto conseguiremos será que se trague un vaso de leche con cacao. Hay que hacer del desayuno una rutina más de casa, varias su composición y predicar con el ejemplo: que vean que todos los miembros de la familia desayunan con normalidad todas las mañanas.