Mitos y verdades sobre las infusiones y sus propiedades (II)

El té es, después del agua, la bebida de mayor consumo en el mundo. Es conocido en Europa desde fines del siglo XVI. Lo llevaron los portugueses, que aún hoy lo llaman "Cha" -del mandarín Tche". Según su elaboración, el té se clasifica en dos categorías principales: té verde y té negro. Hay quien cree que corresponde a variedades botánicas, pero esto no es cierto. Depende simplemente del tratamiento que sufren las hojas al ser recogidas. Hoy seguiremos viendo los principales mitos y verdades a la hora de hablar sobre las infusiones y sus propiedades.
La primera vez que se escuchó hablar del té en Europa fue a través de los viajeros y comerciantes portugueses, quienes descubrieron la existencia de esta bebida en el lejano oriente.
FALSO. Los portugueses fueron los primeros en introducirlo, pero la primera
en introducirlos, pero la primera noticia que se tuvo sobre está bebida fue a través del veneciano Marco Polo, que en sus relatos cuenta que un ministro chino se había sido destituido por haber aumentado el impuesto sobre el té.
No existe en Japón un té característico, sino que los que más se suelen consumir provienen de la India o de China.
FALSO. Existe un té tradicional japonés que es de color ligeramente verde. La especie más buscada es el "Giokuro", que quiere decir, "Noble RocíO". Se bebe en tacitas minúsculas y es el más caro y difícil de encontrar.
Por lo primero que se tomó te fue por placer, más que por motivos terapéuticos.
FALSO. El té se conocía desde el año 2737 A.C, en la época del emperador Sheng Tung. Los textos describen a este hombre como un gobernante muy preocupado por la higiene. Fue por esa inquietud que observó que en algunas regiones de su Imperio disminuían las epidemias. Averiguó el motivo y se enteró que sólo bebían agua hervidas con ojas de té, instintiva defensa contra la infección. Después impuso esa costumbre popularmente.