PiensaBlogs, la prensa del futuro se lee en internet    

Desalud, tu blog de salud en la web

Mitos y verdades sobre las infusiones y sus propiedades (I)



El té es, después del agua, la bebida de mayor consumo en el mundo. Es conocido en Europa desde fines del siglo XVI. Lo llevaron los portugueses, que aún hoy lo llaman "Cha" -del mandarín Tche". Según su elaboración, el té se clasifica en dos categorías principales: té verde y té negro. Hay quien cree que corresponde a variedades botánicas, pero esto no es cierto. Depende simplemente del tratamiento que sufren las hojas al ser recogidas. Hoy veremos los principales mitos y verdades a la hora de hablar sobre las infusiones y sus propiedades.

La preparación del té no siempre fue en forma de infusión.

VERDADERO. Hasta el siglo IV, el té era una decocción. Maceradas en un mortero, las hojas se hervían con leche o cebollas o cortezas de naranja. Pero en un momento dado de la dinastía Ming, el té dejó de ser una decocción para convertirse en una infusión: se comenzaron a moler finamente las hojas secas y a preparar añadiendo agua hirviendo y agitando con una barilla de bambú.

En la medicina natural, el té siempre se ha usado para prevenir y tratar innumerables problemas de salud.

VERDADERO. Entre otras cosas, para prevenir los cálculos biliares y urinarios, para hacer mejores digestiones y aliviar dolores de vientre. También, para aliviar los trastornos hepáticos y los catarros pulmonares: en este caso, tomado caliente y con una cucharadita de miel.

En el tratado más antiguo en la historia del té se explica en qué momento es desaconsejable tomar esta infusión.

Dicho tratado es el "Ch'asu", fue escrito por Hsu Ts'eshu, en el siglo XVI. Allí se dice, siempre de acuerdo a las costumbres chinas antiguas, que no es bueno tomarlo mientras trabajamos, durante grandes lluvias o junto a personas "acaloradas". Entre los elementos que aconseja evitar durante el preparado están el agua en mal estado, las cucharas de madera y los trapos sucios.